miércoles, 6 de agosto de 2008

Hallan muerta en la casa de su ex novio a la mujer dominicana desaparecida hace siete días en Gijón

La mujer dominicana que llevaba una semana en paradero desconocido ha sido hallada muerta en Gijón en una cama del domicilio de un ex compañero sentimental, que está siendo buscado por la Policía Nacional, según fuentes policiales. María de León Reyes, de 37 años y con dos hijos de 10 y 16 años, no había vuelto a su casa desde que salió de su trabajo en un mesón la noche del pasado miércoles.
Según la información publicada por El Comercio, la mujer se encontraba desnuda y su cuerpo estaba «muy hinchado y sin signos aparentes de violencia». La autopsia determinará la causa y el momento del fallecimiento.
El fatal hallazgo se produjo ayer, poco después de las siete de la tarde. Agentes del Cuerpo Nacional de Policía accedieron al piso (en la calle de Marruecos) con una orden judicial.
Familiares e investigadores habían acudido los días anteriores hasta el lugar, si bien no pudieron entrar en la vivienda al carecer de los permisos pertinentes.
El ex novio de la fallecida regenta dos establecimientos hosteleros en La Calzada y Pumarín y desde las horas posteriores a la desaparición de la mujer se convirtió en sospechoso. Sin embargo, la Policía continúa con la investigación a la espera de pruebas concluyentes.
La mujer permanecía desaparecida desde la madrugada del jueves. Se le perdió la pista cuando salió de su trabajo en el Mesón Majuelo, en la calle de Roncal en el barrio de Pumarín. Tenía dos hijos de 16 y 9 años.
«Sabía que había sido él»
En el escenario del suceso se vivieron dolorosas escenas por parte de los familiares que se personaron en Tremañes nada más conocer el trágico desenlace. Uno de los primeros en llegar fue José Antonio Diego, el que era su actual compañero sentimental. «Lo sabía, lo sabía, sabía que había sido él», repetía sin cesar el hombre, que en el momento de la desaparición de la mujer se encontraba trabajando en Burgos.
Uno de los siete hermanos de la víctima accedió a la vivienda para reconocer el cadáver antes de su levantamiento por orden del juez. Mientras, el piso fue inspeccionado por los agentes de la Policía Científica en busca de pruebas que ayuden a esclarecer el trágico episodio y a reconstruir los momentos posteriores a la desaparición.
Gran incertidumbre
El hallazgo del cuerpo de María de León Reyes, conocida como Adela, acabó con seis días de angustiosa incertidumbre para su actual pareja y para su familia. La mujer, de nacionalidad dominicana, llevaba cerca de diez años en Asturias, donde también residen sus dos hijos de 16 y 9 años, su madre y sus siete hermanos.
La mujer, de 37 años, trabajaba en la actualidad como camarera en el Mesón Majuelo, en el barrio de Pumarín. Fue a la salida de su trabajo, la madrugada del jueves, donde se perdió su pista. Días después de su desaparición, la familia de María de León Reyes aseguraba tener fundadas sospechas sobre el hombre con el que la dominicana había mantenido una corta relación hacía dos años. Un hostelero gijonés que, desde su ruptura, «tenía un comportamiento obsesivo y muy posesivo: le mandaba mensajes y le vimos varias veces acechándola, controlando sus entradas y salidas de casa», recordó la actual pareja de la fallecida, José Antonio Diego.
Los familiares de Adela comunicaron a la Policía Nacional sus sospechas en el mismo momento en que acudieron a comisaría para presentar una denuncia por su desaparición, 24 horas después de que no tuvieran conocimiento del paradero de la mujer. Además, trataron de localizar de forma insistente al ex novio de Adela, pero no tuvieron éxito. Su teléfono aparecía en todo momento apagado o fuera de cobertura. Nadie respondía en su domicilio y los locales de hostelería de los que es propietario «estaban cerrados», relató José Antonio Diego.
Él estaba seguro de que su novia, con la que mantenía una relación desde hacía año y medio, no se había fugado de forma voluntaria. «Creemos que la tienen retenida. Ella nunca se hubiese ido así. Es una persona muy responsable que siempre llama a su hijo mayor cuando salimos y vemos que nos vamos a retrasar», subrayó José Antonio Diego.
La actual pareja de la fallecida se encontraba trabajando en Burgos el día de la desaparición. «Nos llamábamos todas las noches cuando ella salía de trabajar y ese día esperé hasta las tres de la mañana. Al ver que no me llamaba traté de localizarla, pero su teléfono ya daba que estaba apagado o fuera de cobertura». A partir de ahí, la inquietud dio paso a las suposiciones y las sospechas.
Los familiares y la actual pareja de la desaparecida se movilizaron para tratar de dar con su paradero. Repartieron por la ciudad varios carteles con la fotografía de Adela y su descripción física y acudieron a
El Comercio y a varias televisiones nacionales para difundir la noticia de la desaparición.
La Policía mantiene abierta la investigación y busca dentro y fuera de Asturias al ex novio de la fallecida.

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