martes, 16 de septiembre de 2008

Cuba pide a EE UU que suspenda el embargo seis meses por los huracanes


Cuba empieza lentamente a recuperarse de los destrozos causados por los huracanes Ike y Gustav, cuyo valor podría acercarse a los 10.000 millones de dólares (unos 7.000 millones de euros), según los expertos citados por la televisión cubana. Los últimos datos oficiales son aterradores: más de 90.000 casas han sido destruidas y otras 430.000 han sufrido daños severos. En total, más de medio millón de viviendas afectadas, un 15% de las que existen en la isla. Este dato permite estimar el número de damnificados en unos dos millones de cubanos.

Miles de militares y decenas de miles de movilizados trabajan en la reparación de casas particulares, escuelas y fábricas, mientras la ayuda internacional comienza a llegar al país.

Hoy aterrizará en La Habana un avión español con 21 toneladas de ayuda humanitaria. Dos terceras partes son alimentos y el resto material de emergencia, desde tiendas de campaña a equipos para potabilizar agua. El domingo llegó a la capital cubana el primer avión de Brasil, con 14 toneladas de alimentos. Según fuentes brasileñas, otros envíos llegarán en los próximos días, incluido un barco con 100 toneladas de arroz para repartirlo entre Cuba y Haití, donde los huracanes provocaron más de 500 muertos.

El Gobierno cubano volvió ayer a pedir a Washington que decrete una suspensión de las restricciones del embargo que le impiden comprar mercancías para paliar los daños de los huracanes. Las autoridades también solicitaron que se permita a bancos e instituciones norteamericanas dar créditos a Cuba, "normales en todas las operaciones comerciales", para financiar las compras. "Si el Gobierno de EE UU no desea hacerlo definitivamente, el de Cuba solicita que al menos lo autorice durante los próximos seis meses", dice una nota oficial, que descarta la posibilidad de aceptar donaciones de Washington mientras persista "el bloqueo".

El secretario de Comercio de EE UU, Carlos Gutiérrez, ha descartado que su país vaya a levantar de forma temporal el embargo a Cuba. Washington quiere enviar una comisión para evaluar daños, y ha ofrecido mandar cientos de miles de dólares de ayuda humanitaria. Cuba rechaza esta posibilidad con el argumento de que ningún otro país ha condicionado el envío de ayuda a la entrada de una delegación de expertos.

En el caso de la Unión Europea, con la que Cuba mantiene relaciones tensas pese al reciente levantamiento de las sanciones diplomáticas, La Habana ha decidido hasta el momento aceptar sólo la cooperación de España y Bélgica, países con los que las relaciones están normalizadas. Tras el paso del huracán Gustav, España envió a la isla el primer avión con ayuda humanitaria. Venezuela, Ecuador, Colombia, Rusia y organizaciones como la Cruz Roja se preparan para enviar suministros en los próximos días.

Pese a la llegada de las primeras ayudas y los esfuerzos extraordinarios de las autoridades, las necesidades son inmensas y el Gobierno carece de los recursos necesarios. Hay poblaciones arrasadas en toda la isla, desde Baracoa, en el extremo oriental, hasta Pinar del Río, en el occidente, donde son decenas los pueblos arrasados. La mayoría de las casas derruidas estaban en un estado deplorable antes de los huracanes, y mucha gente se queja de que el abandono de años en el mantenimiento ha agravado los daños provocados por el Gustav y el Ike.

Además de la dificultad para obtener recursos con los que hacer frente al desastre desde el primer momento, en el país preocupa la capacidad de Cuba para recuperarse del golpe a medio plazo, ya que la catástrofe llega en momentos de crisis económica y cuando el sector turístico -principal fuente de ingresos en dólares- se encuentra en horas bajas. En la agricultura, con la mitad de las cosechas perdidas, la recuperación llevará meses. En un hecho significativo, el Gobierno anunció ayer que "con el objetivo primordial de elevar la producción de alimentos y reducir su importación", comenzará de inmediato el proceso de reparto de tierras estatales sin uso, que serán entregadas en usufructo a cooperativistas y campesinos privados.

Aún no hay un balance oficial de pérdidas, pero según expertos citados por la televisión cubana, los daños podrían ascender a 10.000 millones de dólares. Esta cifra equivale a todos los recursos que Cuba destinó el año pasado a pagar sus importaciones.



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